InicioMis librosAñadir libros
Descubrir
LibrosAutoresLectoresCríticasCitasListasTestReto lectura
Crea una cuenta en Babelio para descubrir tus próximas lecturas Babelio en Français
>

Crítica de CARMINA


CARMINA
24 enero 2018
Hablar de Basta con vivir es harto complicado, porque es como hablar de la vida misma, de Pepa, y de Crina, dos mujeres heridas emocionalmente, que han levantado altos muros a su alrededor, o se han protegido con una gran coraza para evitar sufrir más. Las dos arrastran desengaños, pérdidas y abandonos, las dos fueron confiadas un día y les llevo un poco a la situación actual. Con todo ello se podría creer que estamos ante una novela sombría, pesimista, y nada más lejos de la verdad, estamos ante una novela optimista porque ambas mujeres luchan por sobrevivir e intentan revertir su situación, es un canto a la vida, a la superación, a la amistad, y sobre todo es un canto a la solidaridad.

Entre Bambalinas

Soy curiosa, no lo puedo negar, cuando leo una novela y me gusta como lo ha hecho esta, quiero saber que hay detrás de ella, que llevó a la autora a escribir la historia, si los personajes son reales o son inventados, que hay de realidad y que de ficción detrás de la trama, incluso que hay de la autora en algún personaje.

Normalmente sacio mi curiosidad leyendo todas las entrevistas que caen en mi mano, pero esta vez lo he podido hacer en vivo y en directo, Carmen es muy atenta, responde con una gran sonrisa a todas las preguntas que se le hacen, cambia su semblante cuando la respuesta reviste seriedad.

Así me enteré que Pepa y su inseparable Ramón nacieron de una situación real, Carmen suele pasear a su perro y se cruzaba con una señora que paseaba al suyo con nombre de persona, le hablaba con gran afecto y a la autora se le ocurrió pensar que lleva a esa mujer a darle al animal nombre de persona.

La historia de Crina tiene un inicio distinto, Carmen en el transcurso de unas Jornadas creo recordar conoció a una mujer africana que siendo niña fue vendida a un hombre mucho mayor que ella, se la desarraigó de su tierra, vino a Barcelona y aquí estando embarazada logró ayuda para revertir la situación. Quiso contar la historia, pero la propia protagonista tenía pensado hacerlo, y ella la enterró en su memoria.

Cuando el personaje de Pepa cobró fuerza en su mente, Carmen rescató aquella historia y la tuneó, convirtió a la africana en rumana, de niña a joven, de venderla la familia, a que lo hiciera su novio, y así nació Crina. Pero la historia de esta era tan dura, que necesitaba testimonios para poder hacerla creíble. Y para ello mantuvo entrevistas con varias mujeres que habían sido traídas a España de forma ilegal y sometidas a trata de blancas y ahí tiene su papel Cosmina Dohan porque le dio la clave para dibujar a Crina y su personalidad durante el cautiverio.

Con esos dos personajes comenzó a escribir Carmen una novela que se iba a llamar Ni siquiera la lluvia en honor al poema de Cummings y que terminó llamándose Basta con vivir por los derroteros que tomó la historia conforme iba escribiendo.

Otra curiosidad es que Cristina Palau, la psiquiatra, existe, es amiga suya, y las conversaciones entre ellas se han producido en la realidad, solo que Pepa era en ese momento Carmen y de esa manera equilibra los diálogos, intenta que sean creíbles, y sobre todo no sean forzados

Los personajes:

Pepa y Crina son los pilares de esta novela, ambas son mujeres en quiebra, mujeres rotas, y sin embargo cada una a su manera lucha día a día, aunque parece que Pepa lo único que hace al principio sea dejarse llevar, ir malgastando una sucesión de días iguales. Sin embargo, el parecido acaba ahí en la situación que viven de soledad, de abandono... Porque cada una tiene una edad distinta, una procedencia distinta, y unos sueños más dispares aún.

Pepa es una mujer a la que la vida ha vapuleado de lo lindo o al menos eso piensa ella. Recuerda su infancia como un eterno día gris, nublado, y así sigue tantos años después. En su mente ha falseado la realidad y culpa de su desdicha a todos cuantos la han rodeado. Familia y amigos salen mal parados en sus pensamientos, unos por morirse, otros por enfermar, otras por enamorarse, casarse y formar una familia, o por romper el compromiso.

Ella se ve como una victima, a la que todos han intentado aniquilar, porque con la coraza que se ha puesto nadie puede ver a la verdadera Pepa, o al menos la que ella cree que es, una mujer graciosa. A Pepa nada le ha salido como quería, no se ha casado y la culpa es de Ramón, no ha tenido hijos y la culpa vuelve a ser de él, de ahí que su perro se llame Ramón, y que hable con él, tampoco tiene a nadie más con quién hacerlo. Carmen juega a la ambivalencia con los dos Ramones, el humano y el perro, porque el lector hay un momento en que duda de que exista Ramón el humano, al menos yo lo dudé, pensé que era una fantasía más suya, cuando Pepa evoluciona hacía la luz constaté que existía y me pude reír mucho con sus diálogos internos y con sus monólogos, y es que el humor es un arma poderosa contra la nostalgia, la amargura y lo que yo suelo llamar el mal café.

Pepa es una mujer insoportable, ni siquiera parece llevarse bien con su madre, a la que culpa de su desdicha por haber tenido que cuidarla durante tanto tiempo tras la muerte de su padre, así como no se le iba a pasar el arroz. Tampoco el trabajo llena su vida, la contrataron como cocinera, entre fogones se desenvuelve como pez en el agua, pero ahora la comida llega de fuera, la trae una empresa de catering y ella está cuidando a ancianos, a los que secretamente odia, ella cree que es atenta con ellos, cariñosa, pero nada más lejos de la realidad y cuando tiene un incidente con una compañera los jefes la obligan a tomar unas vacaciones forzosas.

Y benditas vacaciones, Pepa al principio no sabe que hacer con sus días, todos tan largos, después decide hacer caso a su madre, y va la peluqueria, visita a una siquiatra, y pasea a su perro Ramon por una placeta, y allí es donde se fija en una joven embarazada triste, que parece estar en su mundo interior, que mira sin ver, o al menos eso cree ella, porque sus ojos gritan auxilio a cada mirada.

Aunque no lo parezca las vidas de Pepa y de Crina evolucionan de forma paralela, y van coexistiendo hasta que un día convergen en esa placeta, y una renovada Pepa decide ayudar a la joven como único medio para salvarse a ella misma.

Crina es una joven rumana estudiante de medicina que un buen día decide seguir a su novio a España, y lo que ella cree que son unas vacaciones se convertirán en una pasaporte hacia el horror y a una deuda insaldable, que cada vez va creciendo más y más. Vendida, traicionada, humillada por quien decía quererla Crina empieza un descenso a los infiernos que cree que en algún momento puede parar, de esa manera disocia su personalidad para poder sobrevivir, esta la joven que obedece, que aprende cuatro palabras en español que hace felaciones o abre sus piernas si el cliente paga más, y la otra que sigue soñando con volver a su casa, retomar su carrera de medicina, abrazar a sus padres. Tener estudios de medicina le ayuda a curar las heridas del cuerpo, pero las del alma no hay apósito que las pueda restañar.

Con Crina nos emocionaremos y querremos zarandearla para que huya de ese infierno, pero es tan poderoso el lavado de cerebro que les hacen, son tan crueles esas mafias, que saben que sus familiares corren peligro, y más en Rumania y ella quiere proteger a sus padres, bastante difícil debe resultarle a su madre no saber donde se encuentra. El testimonio de Crina es duro, nos helará el corazón en algún momento, pero nos obliga a no mirar hacia otro lado. Crina en todo momento se siente invisible, los hombres con los que está no se preocupan más que por el placer, no piensan en que ella no está allí por su voluntad, y si ella lo cuenta la miran con conmiseración. Todos los días son iguales, una sucesión de hombres, drogas y un cansancio infinito. Embarazos, abortos, y de nuevo la deuda crece y vuelta a empezar desde cero, hace tiempo que ha perdido la esperanza de huir de sus garras y sin embargo sigue luchando y sigue soñando.

De nuevo está embarazada y esta vez no la han obligado a abortar, Crina sabe que es porque piensan vender a su bebé, y no lo piensa consentir, piensa como escapar, pero no ve salida, teme que los que la tienen cautiva la tomen con su familia. Y así pasa los días sentada en el banco, implorando ayuda con la mirada, pero nadie parece verla, nadie parece entenderla, y en todo momento está vigilada desde un balcón por una vieja que ha sido prostituta y un chico negro que menudea.

Su mirada se cruza con la de Pepa y piensa que quizás ella si pueda ayudarla. Y ahí comienzan a encajar las piezas del puzzle, los caminos de ambas empiezan a converger, la recién estrenada evolución de Pepa avanza de forma imparable.

A estos dos personajes se le unen unos secundarios muy necesarios, creados con mucho mimo, dibujados con la misma maestría.

Paco, es un viejo panadero que todos los días toma el café en el bar de la plaza, es quien primero repara en Crina, y el que pone sobre aviso a Pepa, aunque cuando le comenta que esta secuestrada y que seguro planean vender a su bebé, esta no le da demasiado crédito. Sin embargo, comienza a vigilarla cada día, y a urdir un plan para ayudarla.

Pilar, es la hija de Paco, amiga de la infancia de Pepa, ella es la que treinta años después de que dejaran de verse le informa de como ha transcurrido la vida de las amigas, la de Ramón, y qué sucedió para dejarán su amistad de lado y por supuesto no coincide con lo que Pepa guarda en su mente. A partir de ese momento la evolución de Pepa es imparable y además las situaciones de humor también aumentan.

Carmina Palau: La siquiatra, la que hace que Pepa se replantee su pasado y le ayuda a afrontar su futuro. Es quien al final realmente ayuda a Crina, y asistir a esa lucha interna sobre si tiene que intervenir o no en ese asunto no tiene parangón, como tampoco lo tienen las sesiones que ambas mantienen en las que va desmontando la coraza que recubre a Pepa. Su denuncia ante la policía es la tabla de salvación de Crina.

Hay más personajes, la madre de Pepa y sus conversaciones con ella no tienen precio, su historia con Rafael en la residencia es preciosa, pero eso lo tendrá que descubrir el lector que se acerque a esta bonita y dura historia que nos obliga a mantener la vista ante la trata de blancas, mujeres obligadas a ejercer la prostitución para saldar una deuda que en muchas ocasiones no han contraído de forma voluntaria.

Estilo

Carmen tiene una forma muy peculiar de escribir, es casi más importante como lo cuenta que lo que cuenta. Su prosa enamora a pesar de los temas tan duros que aborda, porque no es plato de buen gusto que hagan desfilar ante tus ojos las miserias que tu evitas ver día tras día. Tu te esfuerzas en mirar hacia otro lado, conviertes en invisible lo que no te interesa y llega Carmen y con su forma de escribir te lo pone en bandeja, y no solo no puedes apartar la mirada si no que quieres saber más. No se si ella es consciente de eso, que sus denuncias sociales calan en el lector, que al final es incapaz de apartar la mirada. Si todos con nuestro granito de arena contribuyéramos el mundo sería más amable.

Carmen tiene una forma peculiar de usar los recursos y juegos literarios, utiliza un vocabulario exquisito y narra de forma ágil, sencilla a pesar de todo, embellece la crueldad. Usa de forma magistral los toques de humor, que le dan un balón de oxigeno al lector ante tanta tragedia, unas veces es una leve sonrisa, pero también te puede arrancar un gran carcajada, porque Pepa si es graciosa, falta que lo muestre, y llega un momento en que lo hace, en que la coraza se resquebraja, sigue teniendo sus barreras, pero digamos que el muro es menos alto y pierde altura conforme ella va tomando conciencia de su vida y aceptando su parte de culpa en su desdicha.

A pesar de los temas tratados nos encontramos ante una novela muy positiva, optimista, un gran canto a la vida, a la amistad, a la solidaridad. Un rayo de luz ante tanta miseria, ante tanto dolor y crueldad. Carmen Amoraga consigue poner en el ojo del huracán la trata de blancas, nos obliga ha hacer visibles a esas mujeres que viven una vida que no les gusta, al tiempo que nos pone ante el espejo para que analicemos nuestra vida y dejemos de culpar a los demás de lo que nos sale mal, algo de culpa tendremos también nosotros.

Al final de todo la moraleja es que la vida no hay que planificarla, con vivirla basta y de ahí el titulo de esta novela que le va como un guante, y la portada ya nos ofrece un primer acercamiento a ese optimismo que pretende la autora.

Enlace: https://detintaenvena.blogsp..
Comentar  Me gusta         10



Comprar este libro en papel, epub, pdf en

Amazon ESCasa del libro
Apreciaron esta crítica ()(1)ver más




{* *}