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Crítica de laurass89


laurass89
17 abril 2019
Para quien no conozca la historia original, Edmond Dantès es un marinero del barco Faraón que como última voluntad de su patrono, que ha enfermado durante el viaje, hace escala en la isla de Elba para llevar un mensaje a Napoleón. Este le entrega una carta que el joven deberá entregar a alguien que vive en París. A su vuelta, es ascendido a capitán y el día de su boda con la joven catalana, Mercedes, es detenido y encarcelado en la isla de If porque sus conocidos, Danglars y Fernand Mondego, lo han denunciado como bonapartista ante el fiscal Villefort.

Sin saber ni el porqué ni el quién, identifica a sus enemigos con la ayuda de su compañero de presidio, el abate Faria, y planea su venganza. Gracias a las riquezas que encuentra en la isla de Montecristo, consigue hacerse un nombre y una posición social, comenzando, en su estancia París, a tejer la red en la que irán cayendo uno a uno sus enemigos.

Como podemos observar, por tanto, en este pequeño resumen de los momentos iniciales del libro, el tema principal de la novela es la venganza. Sin embargo, esta idea de venganza no va a ser entendida como un sentimiento cruel que corrompe al personaje, sino como todo lo contrario. La venganza será el máximo símbolo de justicia, ya que será la ordenadora de la sociedad de París, desenmascarando a todos aquellos que están en su posición no por méritos propios, sino por manipulaciones. La novela nos vendrá a decir que si se puede poner en cuestión a alguien, es porque tiene algo por lo que ser cuestionado.


Ahora bien, aunque nuestro parecer con el conde pueda ser de comprensión, debemos reconocer que su método para urdir su plan, aparte de ser muy inteligente, es cruel. No se apoya solo en los hechos delictivos, sino que juega con las pasiones de sus enemigos, provocando que sean ellos mismos quienes a través de sus propios pecados se descubran y caigan en desgracia, con un empujoncillo del conde siempre, claro.

En este sentido, en la novela el conde se sentirá como mano de Dios, bajo la cual administra su venganza. Todo queda justificado así: habiéndole arrebatado todo, no la vida, sino sus compañeros, él tiene del derecho de arrebatarles su vida, en una especie de equilibrio de la balanza. Para poder hacerlo ha enmendado en cierta medida los pecados cometidos por cada uno de ellos: del barón Danglars ha pagado las deudas del banco, de Villefort consigue salvar la vida del padre de este y dar una oportunidad de felicidad a la hija, y del conde Moncerf (antes Fernando Mondego) ha conseguido liberar a Hydee, hija del noble griego al que traicionó.

Sin embargo, Alejandro Dumas no nos dará un protagonista que no sea humano. Así, cuando la venganza del conde sobrepasa a los culpables, él admite su humanidad y cesa en el plan, otorgando la felicidad a otros y alejándose de Francia.

Cambios en el cómic: Justicia

La primera impresión al abrir el cómic fue de sorpresa, porque parece que la historia empieza siempre con la llegada de la tripulación de El Faraón a la isla de Elba, donde Napoleón de la carta que más tarde lo incriminará y lo llevará a la isla de If. En el cómic esto no sucede del todo así, sino que este acontecimiento se nos irá contando por fases, revelándose la última pieza del rompecabezas de la detención del marino en la celda con el abate Faria, quien ata los cabos. Esto en un principio no cambia en sí la narración, más que el lector que no haya leído la novela descubrirá junto con el protagonista la verdadera razón por la que está preso y no lo sabrá de antemano.

Otro de los cambios importantes, al menos a mi parecer, es que no se narra la convivencia con los contrabandistas. Cuando consigue salir de la prisión de If y está en mitad del mar sin dirección hacia la que nadar, Edmond Dantès es salvado por unos contrabandistas con lo que pasará largo tiempo. Es gracias a ellos por lo que sabe moverse en los bajos fondos y lo que justificaría su saber tratar, por ejemplo, con la mafia italiana.

Ahora bien, todos estos cambios no se nos ocultan en el cómic, ya que los autores han hecho una sección de cómo se ha adaptado la novela donde se nos cuenta no solo la investigación para los escenarios, con lo que han hecho un trabajo estupendo, sino qué elementos narrativos han tenido que recortar para adaptar una novela de estas dimensiones (en algunas ediciones llega a las 1140 páginas). La verdad es que después de leer el reportaje que incluye el tomo, me gustó más si cabe el cómic.

Además, algunos de los cambios son muy interesantes. Por ejemplo, el paso del tiempo se nos marcará constantemente, lo que nos ayuda a asimilar la trama muchísimo mejor. Por otro lado, en el cómic se explicita más el cambio de sentimientos del conde. Cuando ayuda a Morell, su antiguo jefe, para que no se suicide el conde entiende que ya se ha despojado de toda bondad y que por tanto puede comenzar su venganza. de esta manera el personaje clama su capacidad y crea el personaje del conde de Montecristo. No obstante, esta explicitud no solo la vemos en el conde, el resto de personajes son más directos de manera que vemos más claramente las faltas de estos y entendemos muchísimo mejor al conde como mano de la justicia, confiriéndole una legitimidad más que justificada.


Quizá, por ponerle una crítica más directa, creo que el eliminar ciertas sutilezas del texto original, ciertos gestos de caballerosidad en los diálogos, hace que se pierda la honorabilidad de algunos personajes y se sientan menos las heridas que el conde ejerce en ellos. Por ejemplo, pasa sobre todo en la familia Morcef, cuando Albert quiere limpiar el nombre de su padre, delega en los demás y la retractación final queda como mandato de su madre y no un verdadero arrepentimiento por los actos de su padre.

Cómic, ¿sí o no? ¿Me leo a Dumas?

Por supuesto que hay que leerse a Dumas, eso sin duda, ya que el cómic no deja de ser una adaptación. Sin embargo, es una adaptación buenísima que condensa a la perfección la esencia de la novela y declara abiertamente los sentimientos que se están desarrollando en ella. Justicia, venganza, amor y perdón bailan en las viñetas con los personajes, que se nos hacen cercanos, verosímiles y fieles a los originales. Porque al final, la enseñanza del gran Conde de Montecristo es la misma en ambas obras: «Espera y Esperanza».
Enlace: http://ellibroenelbolsillo.b..
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