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Crítica de Lawerson


Lawerson
10 noviembre 2019
Para este libro, no voy a hacer mi propio resumen. Creo que la sinopsis que lo acompaña habla bien de él y destaca lo fundamental. Una adolescente, como tu, tu amiga o tu hermana, arrastrada por la fuerza junto a su familia a un lugar incierto, lejos de su hogar, solo por seguir una religión diferente a la tuya. Arrancada del modelo estadounidense, olvidada, sentenciada a sobrevivir bajo una presión y amenaza escondida en mandatarios que han creado un manto de nerviosismo, de odio. Desde hace una temporada, la literatura juvenil viene arrastrando historias para concienciar que son muy necesarias para poder observar realmente nuestra realidad y entorno. Siempre hemos visto los libros como una manera de despejarnos, de alejarnos de nuestras vidas, de meternos en mundos nuevos, imaginarios, solo para desconectar. Pero, a veces, hay que pisar nuevos territorios para conocer qué es lo que está pasando en nuestro mundo. Internamiento, de Samira Ahmed, viene con ese propósito. Bajo un panorama propio de una película de terror, la autora hace una crítica hacia una de las políticas más controversiales que tiene, actualmente, el gobierno de EEUU, una política muy ligada a la crisis migratoria que está sufriendo el país. A través de un argumento que podría ser una auténtica distopía, Ahmed nos hace ver que eso que plantea ya está pasando hoy en día y que solo hay una manera de poder cambiar esa horrible situación.

A través de los ojos de Layla, una adolescente musulmana y estadounidense que siempre ha vivido en territorio norteamericano, la autora plantea una cuestión muy cruda: ¿qué ocurre cuando eres enemiga del país sólo por tus creencias y tu libertad de elegir quién quieres ser? Una narración en primera persona, el libro nos hará ser testigos de todo el odio que le puede profesar una sociedad a una cultura plagada de estereotipos y prejuicios que nadie está dispuesta a conocer de manera más profunda. El inicio del libro ya presagia lo que está a punto de desencadenarse, teniendo ya un primer contacto con toda la situación política y social en la que tiene que vivir nuestra protagonista, su familia y más musulmanes como ellos, redactando la autora un sinfín de leyes y normas que ponen los pelos de punta. Una persecución sin escrúpulos que tacha todo aquello procedente de la religión musulmana, habiendo incluso hogueras hechas de libros al más puro estilo del nazismo alemán. Es horrible ver como una cultura muere, llora y pierde la batalla de libertad, es encadenada por el desconocimiento, el egoísmo y la idea de ser superior solo por creer en algo diferente. El miedo que se palpa por todas las páginas del libro. Porque, como ya os he dicho, Internamiento es el nacimiento de una auténtica crisis que, más tarde, desembocará en esa denuncia cuyos elementos se han ido recogiendo poco a poco a medida que nos vamos empapando más y más de la vida de Layla. La verdad es que la lectura tiene momentos muy tensos, algunos más peliagudos que otros, donde también tiene cabida el soñar por una sociedad más igualitaria, amable, empática. Donde también se iniciará la chispa de la esperanza, donde enfrentarse a las autoridades podría suponer un auténtico caos, sí, pero algo necesario para terminar con esa esclavitud impuesta por el temor. Sé que este libro no es para todo el mundo, pero sí creo que todo lector y lectora debería darle una oportunidad para comprender mejor el agobio, la tristeza y la desesperación que, desgraciadamente, viven hoy en día miles y miles de inmigrantes que esperan impacientes y con rabia en la frontera de EEUU, dentro de jaulas de metal. Lo vulnerables que se sienten, la violación a sus derechos como seres humanos. Como lectura, Internamiento es muy importante. Pata concienciar, para hablar, para gritar. Una lectura que engancha, que se lee rápido, Con sus momentos más lentos, sobre todo al principio, y con escenas más lineales y monótonas, nos metemos en un círculo de ir abriendo los ojos y de unión que se va a ir agrandando. de manera directa, pronto vamos a estar de lleno en el núcleo y propósito de esta historia. El día a día de Layla dentro de una cárcel, estando con ella en los momentos más difíciles, un rayo de felicidad de vez en cuando, de hermandad, de compañerismo. Estar ahí dentro es estar en un campo de batalla constantemente, y eso se ha notado. Cómo la lectura se vuelve más y más amenazante, las primeras dosis de acción, de rebelión, de levantarse con el puño en alto. de arriesgarse a ser descubierta, de ser llevada a un pozo oscuro, de defender lo que nos pertenece somo personas. Internamiento no es ese libro plagado de aventuras, de sorpresas y giros argumentales, de misterios a resolver. Es un libro especial con un ritmo propio que está preparado para que todo el mundo hable de él.

Creo que ya he mostrado de sobra qué es lo positivo de este libro, el mensaje o visión que quiere lanzar. Un gobierno conservador de ojos ciegos que no quiere abrirse al cambio, al futuro. Que prefiere condenar, hacer sangrar a una parte de su población, antes de aceptar, de comprender. Todo ese sentimiento de luchar por tu libertad, de que nadie tiene que decidir por ti que es lo que tienes o debes de ser para encajar, para estar dentro de lo "normal". Cuando lo realmente maravilloso de una sociedad es la riqueza cultural. No obstante, el libro peca en algunas ocasiones de ser algo light en cuanto a la manera de visibilizar y hacer esa denuncia. Me ha faltado más fuerza en algunas situaciones que requerían de un altavoz más potente. Está claro lo que quiere infundir la autora, lo que quiere remover en la mente de cada una de las personas que se atreven a leer su libro, pero hay escenas que se quedan por el camino en cuanto a su misión o labor al faltarle más determinación. Quizás me hubiera gustado tener una trama más compleja, más metida de lleno en todo este asunto que, aunque también he agradecido que se traten temas como el sacrificio a una causa, la lucha popular, la familia y la importancia de tener una amistad en momentos como este, a veces sentía que la voz de Layla se perdía. Y esto también lo he notado así porque, en muchas ocasiones, parecía que solo alzaba la mirada y desafiaba para volver a estar con su novio. Pienso que se le da demasiada importancia a este factor, una Layla pensando todo el rato en regresar a los brazos de su novio, de besarle, de volver a sentir sus caricias. Y ha sido un poco chirriante que, en ocasiones, pareciera que solo luchaba de esa manera para ello y no para conseguir la igualdad y la aceptación del colectivo.

Junto a ello, también ha faltado más presencia de personajes. Hay muchos, algunos se escuchan más que otros, pero las conversaciones que tienen, sus interacciones y sus relaciones se quedan algo incompletas y alejadas. Los padres de Layla, su novio Diego, la propia Layla y aquellos que van a ir apareciendo relacionados con el internamiento. Su papel no ha sido muy notorio, estaban ahí para cumplir su propósito y actuar cuando la autora necesitaba de su aportación, pero no hay nada de profundidad en ellos. Están ahí, funcionan y caminan, hacen los suyo y se acabó. No se me han hecho muy realistas y tampoco he llegado a tener un acercamiento acertado con ellos, y me ha dado pena porque creo que muchos y muchas de ellas tenían mucho que decir.

Por todo lo demás, Internamiento es otro libro cuya voz es necesaria escuchar. Un planteamiento de pavor, sí, pero muy cercano a nuestra realidad, nos demuestra que todavía queda mucho trabajo que hacer para aceptar dentro de nuestra sociedad aquello que nos es diferente y desconocido, una lucha que no solo tienen que tener aquellos que se ven en una situación desfavorecida, sino que también tiene que ser una batalla por el cambio entre todos y todas.
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