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ISBN : 8433998773
168 páginas
Editorial: Editorial Anagrama (05/06/2019)

Calificación promedio : 4.17/5 (sobre 139 calificaciones)
Resumen:
Primero llegan la tormenta y el rayo y la muerte de Domènec, el campesino poeta. Luego, Dolceta, que no puede parar de reír mientras cuenta las historias de las cuatro mujeres a las que colgaron por brujas. Sió, que tiene que criar sola a Mia e Hilari ahí arriba en Matavaques. Y las trompetas de los muertos, que, con su sombrero negro y apetitoso, anuncian la inmutabilidad del ciclo de la vida.

Canto yo y la montaña baila es una novela en la que toman... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (61) Ver más Añadir una crítica
marenpergamino
 13 June 2022
Dos aspectos de este relato lo hacen hermoso: la forma en la que está escrito y la forma en la que está dispuesto.

Cuando me enteré de que el hilo conductor del libro era la vida en la montaña, me imaginé un libro lento, sosegado muy al estilo " ommm, respiro aire puro, que lindo los pajaritos, oh que fresca el agua de montaña" y todo una serie de preconceptos nacidos basicamente de lo que recordaba de " Heidi". Pues...ni cerca. El relato es pasional, desenfadado y sumamente sentido. Irene Solá escribe desde la inexorabilidad de las tragedias, los traumas y los amores que nunca se olvidan. Con un lenguaje asequible pero intenso, cada página era un golpe en el pecho que retumbaba en las costillas.

Por otro lado su disposición es sublime: está dividido en capítulos cortos, todos narrados por personajes diferentes pero que se encadenan unos con otros. Esto implicaba una cierta dificultad que a mí me parecía fascinante: el lector debía deducir quién narraba y cómo se relacionaba con el resto de los personajes (incluyendo perros, corsos y hasta setas). Pero la verdadera genialidad de la autora es que esto no es como podría parecer un libro de relatos. Cada capítulo, cada historia, cada personaje se va entrelazando ingeniosamente para terminar conformando una novela hecha y derecha. Y debo agregar que los últimos dos capítulos, que fueron rotundamente sublimes, me hicieron llorar como si no hubiera un mañana(🥺...😢...😭😭😭).

Para mí que vivo en pleno campo y que no veo una mísera lomita ni por casualidad, es simplemente una historia hermosa. Supongo que para los catalanes que viven y sienten los pirineos en las venas este será un libro inolvidable.


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Ros
 05 December 2022
Una excelente y extraordinaria novela, escrita originalmente en catalán y traducida al castellano por Concha Cardeñoso Sáenz de Miera.

Una novela potente, una novela mágica , una novela que nos habla, una novela en la que se libera la imaginación para contarnos fantásticas historias.

¿Me acompañas a la montaña? Un gran paseo para escuchar las inteligentes voces de la tierra, que también tienen voz y su turno de palabra.

Imprescindibles elementos de la naturaleza con vida propia que reclaman su espacio.

¿Y la portada? También nos llama. Yo veo el origen ¿Qué ves tú?
Ahora, justo este mes, unos amigos están por el Pirineo, seguro que me traerán alguna pequeña historia escuchada entre las montañas. Ellos saben escuchar.

Desde el título que es tan llamativo, poético y fantástico, “Canto yo y la montaña baila” , un verso de uno de los poemas que también tienen cabida en el libro, un verso que me parece bellísimo y muy apropiado para introducirnos en esta magnífica novela tan diferente, en la que todo lo que existe tiene algo que decirnos.

Nos encontramos variedad de formas, dibujos, poemas, variedad de voces, variedad de personajes, variedad de narradores, donde la lluvia, las flores, las montañas, los corzos o las personas, con su punto de vista y su voz, nos van creando una historia tremendamente original y conmovedora que es siempre una continua sorpresa.

De vez en cuando, la pausa se hará necesaria, retroceder será preciso, porque se hará imprescindible reorganizar mentalmente tanta pluralidad de imágenes, ideas, sentimientos y sensibilidad que el libro nos va señalando continuamente.

Tras esta propuesta podremos regresar a la lectura con un espíritu más libre y oxigenado.

El libro es también un lugar, un lugar abierto, completamente abierto en el que se puede sentir la lluvia, nos empapamos, escuchamos el sonido de la naturaleza, sus susurros y sus gritos, percibimos su olor, el murmullo del río, la brisa y las nubes que bailan, así como el nacimiento de la vida y de las personas. Aunque también vamos a vivir la culpa, el perdón, y el horror de la muerte.

Sin embargo, es mágico y también expone la magia, a través de su herencia y de sus tradiciones, camina hacia el futuro, mezclando lo real y lo fantástico, las personas y los animales, las leyendas y el mito, pero siempre con la gran presencia de la montaña por la que nos dejamos acunar.

La lectura de este libro nos permite notar el olor de distintos verdores, nos deja acercarnos al color, y a la existencia animal, y a las mujeres del agua, nos conmina a bailar por y con la naturaleza sin imponernos caminos vallados.

Y porque no es una novela al uso, es especial, un estilo original, una narración asombrosa y diferente y un deleite cada momento. Un homenaje al mundo rural y a la sabia y rica naturaleza.

Está perfectamente escrita y nos sacude con fuerza. Un final poderoso cerrando la historia. Y todo se relaciona.

¿Cómo nos quedamos? Silencio, belleza y reflexión.

Disfruten de esta deslumbrante y mágica narración.
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Beatriz_Villarino
 31 March 2024
Parece increíble que un libro tan pequeño contenga tanto.

Es un libro corto, no llega a doscientas páginas, pero grande. Como grande es su protagonista: la naturaleza vista desde diferentes perspectivas, los seres vivos, humanos, animales y vegetales y los que no lo están pero hacen posible la vida: la nubes, la lluvia, la montaña, la tierra… Hay hasta dieciocho puntos de vista, subjetivos, diversos, algunos contradictorios que, en forma de voces narrativas se van presentando en primera persona de forma individual mientras tejen una red que los engloba a todos, que los hace partes interactivas de una unidad.

Al leer Canto yo y la montaña baila tenemos la certeza de que el canto es el de la vida, más allá de la muerte, y de que las ganas de vivir de Irene Solà han hecho posible que de estas páginas, llenas de dolor, de sufrimiento y de muerte, salga uno de los homenajes escritos más bellos a la alegría de estar vivos.

Las montañas del Pirineo conforman el espacio. Todo lo perteneciente al entorno influye en los seres que lo habitan; seres amados por la autora, tratados con respeto porque ella está segura de que todos cuentan.

La estructura, fragmentada en diferentes voces narrativas y enlazada en los hechos, hace del libro una novela coral con narradores intradiegéticos que exponen los acontecimientos de forma sesgada, según los sienten en el momento elegido. Los lectores conocemos la versión de cada narrador aunque no podamos evitar que la tensión se acumule conforme vayamos siendo testigos de sus apreciaciones.

Cada capítulo está contado desde el punto de vista de un personaje que habita en la montaña. El protagonismo va cediendo paso de unos a otros, de esta forma, normalmente en primera persona, somos conscientes de la importancia de la lluvia o de los animales en el medio ambiente y su influencia en el ser humano. Todos los seres vivos estamos para conseguir que la naturaleza funcione. Apreciamos los sentimientos de los animales o las motivaciones y debilidades de los humanos.

Incluso las montañas, que parecen inamovibles avisan en su discurso profético de que nada es eterno «Y nuestros restos, nuestros despojos, nuestras peñas se convertirán en valles, llanuras, toneladas de materia rocosa que se hunde en el mar».

No podemos desengancharnos de esta novela en la que en ocasiones tenemos la impresión de estar ante cuentos independientes. Esto le confiere al libro una personalidad diferente porque cada voz conserva distintas matizaciones, desde la emocionada de Sió hasta la pícara de las nubes. Son ópticas diferentes que expresan emociones, órdenes, dudas, deseos… a veces ironizan, otras ruegan, afirman o niegan. A veces aparecen matices recelosos y otras reveladores.

La vida es dura en la montaña, no cabe duda, para todos, pero primordialmente para la mujer pues ha sufrido el peso de las supersticiones, la ignorancia y el odio irracional del hombre «Ponía el mantel, el pan, el vino, las viandas, el agua y un espejo, para que se miraran en él los malos espíritus y se vieran comiendo y bebiendo y así no mataran a sus hijos. Pero también te pueden ahorcar por una cosa pequeñita».

Aunque es dura, el tono que predomina es el poético, incluso cuando aporta un enfoque dudoso que consigue aumentar la tensión. El tono irónico, que aparece en ocasiones en las leyendas mitológicas, evidencia las contradicciones que los hombres han mantenido desde tiempos inmemoriales con la mujer «el propio Heracles, después de violarla y dejarla encinta, encontró su cuerpo devorado por las alimañas en la montaña y le rindió honras fúnebres […] Hombre, Heracles, ¡gracias!».

En la actualidad, cuando el tono informativo se transforma en didáctico, alerta de lo indescifrable de la barbarie que supuso la guerra civil. Los cadáveres de los que huían de la guerra reviven y reivindican la vida sesgada con la que llenaron las montañas «Cuando huíamos casi no se veía el río. Como si también tuviera miedo y se escondiera, y solo se oía su murmullo como un susurro asustado».

La autora, Irene Solà, necesita las voces de los muertos para entenderlo todo; los fantasmas acuden en ayuda de los vivos para poder superar el dolor de la ausencia. Escribe una ficción con retazos de realidad en los diversos conflictos que surgen. Prácticamente cada personaje tiene uno, porque así es la vida, y no todos se resuelven o lo hacen con el devenir; el paso del tiempo está siempre presente y el espacio es el que contextualiza la propia estructura de la novela, porque el propio ambiente, con el acontecer, desarrolla y arregla la situación.

Asimismo, en su estructura encontramos, en algunos párrafos, poesía, «No hay pena si no hay muerte. No hay dolor si el dolor es compartido. No hay dolor si el dolor es memoria…». O percibimos algunas cancioncillas que uno de los muertos compone al fundirse con la tierra; de esta forma descubre y nos descubre qué le ocurrió y cuáles fueron sus sensaciones

No quería ponerte triste, tan solo, Jaume,
no quería dejarte solo, tan triste, Jaume.

El poema dedicado a Mia es en realidad el estado de ánimo en el que ella se queda tras ser separada abruptamente de su hermano. Todo el capítulo La poesía no constituye una selección lírica sino un refuerzo con el que afianzar la unión del hombre y la naturaleza

Ven, madre, hablemos
de lo que pasa en el bosque, por la noche

y para asegurar que en esa unión reside el título del libro, la esencia:

Canto como si plantara
[…]
Como Dios creando animales y plantas.
Canto yo y la montaña baila.

Y en esta estructura, que no es la de poesía, ni la de prosa poética ni la de novela, también encontramos pasajes donde los sueños forman parte de la realidad; al principio le cuesta al personaje diferenciar lo onírico de lo real pero después es capaz de distinguirlo aunque lo introduzca en su cotidianeidad.

Canto yo y la montaña baila no pertenece al realismo mágico o no, al menos, al referente del boom hispanoamericano. Me cuesta dónde clasificar esta novela de Irene Solà por eso estoy convencida de que en ello reside su belleza; los sentimientos son primordiales pero no podemos afirmar que estemos ante una novela psicológica; no ahonda en los motivos o temores de los personajes, en sus causas; están ahí y aparecen sin llamarlos, en el sueño o en el pensamiento. La nostalgia, la melancolía, la tristeza, la alegría, el miedo, la fuerza de todos los que conforman el paisaje es un canto a la naturaleza y a la integridad del ser humano.

Solà ha conformado una historia a través de los años que le va dando carácter a las montañas y a quienes las habitan. La naturaleza parte de la imaginación, donde la memoria armoniza el espacio cambiante en el tiempo, por eso es capaz de igualarse en un cronoespacio que despierta la sensibilidad y emotividad del lector

Cruzan la montaña como si fuera un campo […] Les digo adiós con la mano […] ¡Adiós, adiós! […] ¡Adiós, adiós! Les digo adiós con la mano y se meten en la mañana para no volver nunca más.

Enlace: https://elblogaurisecular.bl..
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MarioG17
 08 May 2020
Premio Llibres Anagrama de Novela 2019, Canto yo y la montaña baila se publicó originalmente en catalán. Se tradujo ipso facto al castellano y no ha perdido la magia narrativa por ello. Irene Solà (Malla, 1990) ha construido aquí una novela que despierta emociones y, precisamente, la magia de la naturaleza en el interior de cualquier lector.

Esta historia es un compendio de narradores diferentes que van relatando sus propias vidas o anécdotas en torno a un pueblo de los Pirineos, en una época que podría ser finales del siglo XX. No es una novela al uso, puesto que en ella encontramos poemas, dibujos y una narración donde se alternan todo tipo de personajes pintorescos.

Anegado por los elementos de la naturaleza, el libro nos presenta primero una nube que nos narra sus movimientos a través de un cielo encapotado. Desde arriba, las nubes observan y narran la existencia de Domènec, al que ven desde las alturas con sus animales en la montaña. Así, nos vamos adentrando en la vida de los personajes. A Domènec le caerá un rayo y morirá en el acto.

A partir de este suceso se desarrollará el resto de la novela, sobre todo en torno a Mia, hija de Domènec, que será el nexo de unión de las historias, aunque esta es una novela coral donde todos participan casi por igual y nadie destaca demasiado. Luego, el lector se encontrará con una seta que le narra, o un alguacil que habla sobre la gente del pueblo. Todas ellas son narraciones que la autora sabe manejar asombrosamente bien y que consiguen absorber al lector.

Con ecos de la guerra civil española de fondo, presenciaremos la infancia y juventud de Mia, también su madurez cuando se convierte en una mujer de cincuenta años, así como algunos sucesos trágicos como la muerte de Domènec o de Hilari, el hermano de Mia.

En efecto, todas las narraciones son ríos que van a dar al mar, que no es la muerte, sino el Todo de esta novela, porque todas las historias y los personajes están interrelacionados. Por ejemplo, hay un capítulo titulado “El miedo” que a mí personalmente es el fragmento de la historia que más me ha conmovido, por cómo se narra.

La novela parece una canción, sigue el ritmo de una melodía. Es una oda al mundo rural y bucólico, al amor, a la familia, a los seres queridos y a la pérdida de estos, al remordimiento, al dolor y a ese pasado que vuelve.

Y, entre el pasado y el presente, la tierra también tiene turno de palabra y nos habla en primera persona a una especie humana cada vez más desconsiderada con ella. Se nos anuncian implícitamente ecos de calentamiento global, y hemos de reconocer que algún día el planeta se terminará cansando de nosotros. Pero no solo la tierra defiende su causa, también hay una fuerte carga de feminismo y aparece con poder la maternidad, recalcando el esfuerzo que conlleva ser madre y criar a los hijos, además de sacrificios como la pérdida de tiempo propio y la conciliación.

Un polvo de hadas envuelve al libro en su conjunto, parece un cuento de elfos, solo que sin elfos y personas en su lugar. A veces leyendas, pero siempre con un contenido humano que lo abruma todo.

La imagen de la cubierta es preciosa, parece una imagen bíblica del comienzo de los tiempos, cuando los primeros animales fueron creados. Es una combinación bella de naturaleza y animales. Igualmente, el título es un verso de uno de los poemas que contiene el libro, y es quizás uno de los versos más bellos, si no el que más, muy apropiado para cautivar a primera vista a lectores potenciales por su belleza poética.

Esta novela es, en definitiva, un acto de reconciliación con la naturaleza, un llamado a prestarle atención a la tierra y a los recuerdos, al amor, a aquellos que nos rodean. Desde la más pequeña de las hormigas hasta la más tenebrosa de las nubes del cielo, como aquella que, en una de estas páginas, decía: “Lo mejor es granizar”. Graniza en el corazón tras leer este libro que, además de conmovedor, es magnífico.
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Calaveritalee
 29 August 2020
Es difícil hacer una reseña de un libro que está plagado de sentimientos y sensaciones, ya que es algo muy subjetivo.
No podría tampoco clasificarlo en un género específico dada la originalidad del estilo de la autora.
En esta obra tan especial, nos hablan en susurros y a gritos, diferentes elementos y seres de la naturaleza.
La voz del ser humano se entremezcla con ellos para hablarnos de su devenir, y de sus sentimientos.
En una tierra mágica como es el pirineo catalán, nos dejamos acunar por el murmullo del riachuelo, por la brisa que mece los arboles, y vemos bailar en el cielo las nubes con sus tripas cargadas.
Sin conocer la zona, a veces me he sentido unida a ella, y me ha recordado el pueblo natal de mi padre, en la raya portuguesa, es quizás el estar en frontera lo que hace especiales el ambiente de los sitios, los cuaja de misterios y leyendas.
El estilo de la autora (he leído en castellano, aunque la obra se escribió en catalán) me ha recordado sutilmente el estilo de Luis Chamizo, un poeta extremeño, por la forma de escribir tan cálida, tan arrulladora, tan tierna.
Siempre digo que aunque estemos separados por kilómetros, e incluso por la lengua, hay muchas conexiones entre nosotros, y en nuestra formas de expresarnos, e incluso en el folklore y las costumbres.
Una lectura que recomiendo de corazón por que hasta allí me ha calado esta obra.
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Las críticas de la prensa (2)
elperiodico05 April 2022
Con 25 traducciones a diferentes lenguas la joven autora se ha convertido en un fenómeno de la literatura catalana que merece estudio.
Leer la crítica en el sitio web: elperiodico
ElPais21 August 2019
Irene Solà basa en algunas leyendas catalanas esta novela, en la que reivindica el diálogo de mujeres y hombres con la naturaleza.
Leer la crítica en el sitio web: ElPais
Citas y frases (18) Ver más Añadir cita
Beavazquez_Beavazquez_14 April 2024
E sinto que ás veces non abonde con sentilo, igual que ás veces non abonda con quererse.
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RosRos05 December 2022
La poesía lo tiene todo. La poesía tiene la belleza, tiene la pureza, tiene la música, tiene las imágenes, tiene la palabra pronunciada, tiene la libertad y tiene la capacidad de conmover y de dejar entrever el infinito.
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PaseadoradelibrosPaseadoradelibros27 October 2021
"Las cuatro mujeres que lo vieron se acercaron. Poco a poco. Porque no tenían la costumbre de sentir interés por la manera de morir de la gente. Ni por los hombres atractivos. Ni por los feos. Pero la escena había sido fascinante. Había estallado una luz tan clara que no habría hecho falta volver a ver nunca más. El cuchillo había llamado al rayo y el rayo blanco había hecho diana en la cabeza del hombre, le había hecho la raya al medio en el pelo, y las vacas habían huido corriendo como posesas, igual que en una comedia." (Pág.16).
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PaseadoradelibrosPaseadoradelibros27 October 2021
"Me doy cuenta de las trampas que me hace la memoria. De las zancadillas que me pone la cabeza, que solo piensa en las cosas buenas, que elige las manzanas bonitas de la fuente y tira las cosas malas como mondas, como castañas locas, como si no hubieran sido. Pero no sé yo qué es peor, si pensar solo en los buenos recuerdos y que campe a sus anchas la añoranza puntiaguda, y esta comezón insaciable que embriaga el alma, o si bañarme en los riachuelos del pensamiento que me llevan a los recuerdos tristes, malos y turbios y me inundan el corazón y me dejan más huérfana aún al pensar que mi marido no era el ángel que yo corono. Y no me quería lo suficiente, como todos los hombres, que nunca quieren lo suficiente." (Pág.34).
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marta_lomarta_lo24 August 2020
El aire olía a madrugada, que es un olor sin sabor, como el agua, tan buena que no se puede describir, y se oía el ruido de las ramas altas de los árboles y de los pájaros alegres y cantadores.
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Videos de Irene Solà (7) Ver másAñadir vídeo
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