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Inquilinas_Netherfield
 22 agosto 2018
Marcas de agua de Esther Zorrozua
Marcas de Agua es una historia donde la resiliencia está plasmada e integrada en la vida de Ingrid como un exoesqueleto que le proporciona la energía suficiente para poner un pie delante del otro y moverse hacia un futuro diluido y, al mismo tiempo, poder ser capaz de construirse su futuro siendo proactiva cuando las (tremendas) circunstancias caen como una losa para simplemente enterrarle.



Esther Zorrozua nos obliga en su libro a reflejarnos en el espejo de la actualidad, esa que por desgracia vemos todos los días y que, con un click, pasamos superficialmente cuando el dedo recorre cualquier pantalla digital. La vemos, la leemos y no queremos saber nada más; ya está, solo son palabras e imágenes que nos detienen un momento pero que, si nos causan sensaciones extrañas, las eliminamos o pasamos a otras cosas en principio más interesantes.



En Marcas de agua tienes dos posibilidades: discurrir superficialmente por el dolor o sumergirte en lo más profundo de él. Cuando empiezas no hay demasiado margen; comienzas a sentirlo quieras o no, y te ahogas en cada página.



Desde el momento en que te identificas con Ingrid sientes su sueño o vigilia. Ese dolor primigenio, duro y absurdo que supone la pérdida de un hijo, un niño, donde la fatuidad de los motivos, lejos de hacerte comprender, te envuelve en una nebulosa de locura, y solo el agua que la envuelve y la sumerge hace que sus voces interiores se acallen y de alguna manera se calmen. Todo es intimismo e introspección, es derrame y supuración; en definitiva, es querer desembalsar y reconducir un sentimiento de impotencia e incomprensión que la ahoga a la vez que la sumerge en una situación visceral.



Desde el primer momento sabemos, porque así nos lo dice Ingrid, que su hijo Ariel ya no está con ella. No os voy a decir ni el cómo ni el porqué de esa muerte; hay que descubrirlo a través de la narración para así comprender, implicarse y de alguna manera empatizar con la protagonista y su historia.



Conocemos su situación, es decir, que su mente no diferencia las percepciones reales de las soñadas: todas forman parte de ella y a todas les da la misma importancia. ¿Qué diferencia le supone soñar con la pérdida de su hijo, si luego despierta y ve que ya no está? ¿Que lo irreal y lo real son lo mismo? La linea divisoria entre estos dos estados ya no existe, pues todo forma parte de su día a día, de su yo. Ella sola debe encontrar la manera de aceptar la no superación de su pérdida; debe aprender a encastrarla en su realidad, encajarla para capacitarla en su caminar hacia el mañana.



El lector es aquí es un espectador de primera fila; está ahí, conoce todos los datos pero, al mismo tiempo que la acompaña en su duelo, sin juicios ni consejos, solo esta ahí para lo que la protagonista quiera decir o contar.



En Marcas de agua vivimos con Ingrid el terrible proceso de la aceptación y la no resistencia a su cruda y dura realidad. Pasamos por todos sus estados mentales, al tiempo que participamos de esa catarsis liberadora que algunos seres humanos son capaces de engendrar en las más terribles situaciones. Con ella participamos del poder de elección que todo ser humano tiene, que le acompaña al nacer y elegimos vivir con las heridas que la vida va originando (las cicatrices o marcas de agua, tal y como le gusta definirlas a Ingrid), pero sin ceder a ese conato primigenio de humanidad, la supervivencia, marca inherente que compone cada una de nuestras células.



Con un lenguaje ágil, sencillo y transparente, Esther Zorrozua nos expone en este relato las diversas clases de pérdidas afrontando distintos duelos; cómo los unos aminoran a los otros, siendo todos ellos diferentes en su aceptación y superación, pero dejando siempre unas marcas imperecederas e indelebles que se suman y pasan a formar parte de la vida y de la existencia de cada uno, modelando y monitorizando los pasos que se dan, o que se van a dar, sin despojarse con ello de la ilusión y de la alegría al ver nacer los nuevos días.



El agua cristalina es el hilo conductor que inunda toda la trama, que nos trae y nos lleva por realidades oscuras y duras y por cauces secos y pedregosos imposibles de transitar;. Aun así, igual que sucede en otras cosas, al final el agua y la vida son lo mismo, haciendo que todo fluya y que todo pase, muera o viva.



Una novela verdaderamente recomendable, cristalina y limpia como el agua.
Enlace: https://inquilinasnetherfiel..
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Inquilinas_Netherfield
 04 abril 2018
Koundara de David Pérez Vega
En Koundara el autor nos presenta un conjunto de relatos "cosmopolitas y localistas", tal y como él mismo me cuenta en su dedicatoria (la cual agradezco inmensamente). Como he referido anteriormente, es una recopilación de siete relatos que está estructurada en dos partes. La primera la denomina Los Viajes y engloba tres relatos: Koundara (que da el nombre al libro), Acrópolis y La balada de Upton Park. En la segunda parte, llamada Bajo determinadas circunstancias encontramos cuatro relatos: Maestro, Quitasol, Cazadores y Tetras de ojos rojos.



En todos ellos encontramos un denominador común: son retazos de historias personales, tanto actuales como contemporáneas. Periodos de vidas que trascurren con mayor o menor desesperanza. Cuando la historia es contada en primera persona, sentimos que nos adentramos en la mente de nuestro personaje, aumentando así la crudeza de su realidad, pues nosotros, como humildes lectores, nos posicionamos en esa primera persona que nos acerca al personaje. Cuando el relato se nos narra en tercera persona vemos que nos alejamos un poco del contexto, valorando todo en su globalidad, entendiendo y juzgando las razones de sus vidas, sus caminos andados.



Todos nuestros personajes (más o menos jóvenes) siguen aferrándose de un modo u otro a su juventud, aunque ronden los cuarenta y aquellos lejanos veinte sigan dirigiendo sus vidas. Todos iniciaron su camino, con mayor o menor ilusión: estudiaron, trabajaron... pero en todos los relatos se percibe en cierto modo que sus caminos se están terminando, y que necesitan redireccionarlos hacia otros que les obligarán a abandonar su zona de confort y, lo que es peor, a tomar decisiones que alterarán su estatus y el final de su larga juventud. Sus vidas y experiencias no les han preparado para iniciar esta nueva, incierta y desconocida etapa, que les descoloca y altera de una manera que condiciona y dirige sus vidas hacia un sentimiento de tristeza y fracaso del que todos los personajes participan, aunque sus historias a priori parezcan distintas y desconectadas.



A mi entender, Koundara (ciudad de Guinea-Conakry) representa nuestra sociedad, pues de alguna manera en casi todos los relatos me he sentido identificada: sus vivencias, sus sueños frustrados y transformados, la capacidad de reciclaje, de bajar y subir escalones y, en definitiva, toda esta miscelánea, supone la realidad en la que vivimos... el deseo de encontrar nuestro sitio en el mundo, aunque este sitio se denomine fracaso y lo hayamos adaptado a nuestra zona de confort.



Son jóvenes porque de alguna manera la imagen que les devuelve el espejo les dice que son jóvenes, pero en su interior se percibe que el tiempo ha pasado y todo lo soñado no se ha cumplido; que han perdido oportunidades que no volverán; que esas frustraciones las reflejan en los suyos, determinando así sus destinos y transmitiéndoles toda la negatividad y toxicidad que han acumulado a lo largo de su eterna juventud.



David Pérez Vega nos regala un libro que, en apenas doscientas páginas, nos introduce en la vida y la mente de muchísimos personajes, los protagonistas de nuestro siete relatos, y nos da a conocer retazos de sus vidas, sus pensamientos, frustraciones, ideas, conocimientos... todos ellos son personajes reales, edificios sólidos y complejos, y todos ellos podrían protagonizar perfectamente una novela. Así mismo, aunque las historias de Koundara son segmentos y, por tanto, inconclusos y diferentes entre ellos, no por ello el conjunto en sí deja de ser coherente pues, una vez leídos todos los relatos, resulta evidente que comparten la misma atmósfera y realidad: una generación que debe aprender a reciclarse y a iniciar nuevos caminos, aunque para ello tenga que salir de su zona cómoda.



De todos los personajes, Sebas, protagonista de La balada de Upton Park, es el que más me ha llegado. No sé si será por ser manchego, cuarentón y tierno... él, un hijo pródigo, eligió el exilio y el fracaso como una opción cuando en principio no tenía motivos para ello. Sigue estancado en un bucle que le hace repetir las mismas acciones y compartirlas con el mismo tipo de personas; el orgullo o el no-reconocimiento de su fracaso le impide dar ese paso que cambiaría su vida... Él es uno más de entre los personajes que perfila Koundara, en principio discordantes y heterogéneos, pero al mismo tiempo necesarios para construir un todo coherente, realista y creíble, narrado con un estilo sencillo, y limpio que el lector agradece en cada una de sus páginas.
Enlace: http://inquilinasnetherfield..
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Fesaro
 21 febrero 2018
En los antipodas del dia ) de Gonzalo Arostegui Lasarte
En los antípodas del día entro en mi vida gracias a su llamativa portada (es verdad los que comentan que los libros muchas veces por su portada entran). Con un título enigmático, una sinopsis que me resulto muy interesante y que muestra a las claras lo que vamos a encontrar me deje llevar por este libro hasta disfrutarlo lacónicamente.



No estamos hablando de la Biblia, ni del mejor libro del mundo, pero sin lugar a dudas estamos ante una magnifica crítica a todo, bien escrita, aportando reflexiones simples, profundas o a mitad de camino entre la desesperación hecha monotonía y la protesta encubierta presentada a modo de historia. Creo que es un libro que merece la pena leer sobre todo en estos tiempos de crisis que corren, porque hacer reflexionar y aunque la historia puede o no puede gustar, lo que quiere expresar es "evangelio" del día a día del sistema laboral español y de como puede llegar a influir en la vida de las personas.

Ya desde el comienzo nos empezamos a dar cuenta, de que iremos de la mano de un protagonista Rafael, licenciado en filosofía y teleoperador del turno de noche de una gran empresa de televisión por cable, contará su historia en primera persona con un lenguaje irónico sincero, soez de tarde en tarde pero nada mas lejos de como lo haría una persona normal y corriente de la calle, donde de vez en cuando gusta de incluir disertaciones sobre su tesis, sus propios pensamientos sobre el nacionalismo, la filosofía aplicada a la realidad de la vida. No debemos dejar que nos aparten de la historia estas libertades que el autor se toma, aunque por favor es de obligado cumplimiento no dejarlas escapar, pensar en ellas que nunca viene mal ejercitar el pensamiento más allá de lo que lo hacemos con nuestras cosas diarias porque hablando de su tesis, muy interesante y recomendable el tema de los nacionalismos y su forma de razonarlos, aunque desde mi punto de vista tenga una visión distinta a la de él. Estas continuas alusiones a frases y sentencias de filósofos irán intercaladas entre su vida laboral y su intento por componer una tesis de la cual seremos testigos mudos de su estancamiento en playas lejanas del compromiso por realizarla.

Por tanto este libro relata lo que puede ser la historia de miles y miles de estudiantes universitarios (hablo de este grupo, porque es el caso que nos muestra la historia, que nadie se sienta excluido)que han sufrido en sus carnes al agarrarse a un trabajo con cierta oferta en el mercado laboral, presas del nerviosismo de una edad, una carrera terminada y poco futuro, en un horizonte laboral de un país, con muchas medidas y recortes a tomar pero pocas soluciones que aportar.

Bravo Gonzalo, con un lenguaje directo, sin pelos en la lengua has descrito de una forma amena y sincera el a,b,c de este mundo. Empresas subcontratadas por empresas multinacionales donde el trabajador se queda en tierra de nadie y sus protestas no tienen eco puesto que su situación o sus condiciones, raras veces se ven reflejadas con claridad. Transcurriendo en las ultimas décadas del siglo XX, recordaremos algunos de los acontecimientos que más nos impactaron en aquellos años.

La guerra interna entre pertenecer al margen de todo, ser el abanderado de tus derechos o venderte a la empresa por un mendrugo de pan que sacie o alivie tus condiciones. Ser martillo antes que yunque, no saber si tendrás un mañana en la empresa, pero cuando te das cuenta llevas cuatro años y has firmado 17 renovaciones o ampliaciones. Como te afecta a tu vida social, a tu estado de animo, a tus relaciones lo que en un principio parecía que iba a ser momentáneo y que con el paso del tiempo, acostumbrarte a un sueldo y la falta de tiempo para organizarte y buscar algo mejor, llega a convertirte en un naufrago en una isla desierta.

Se trata de un libro que habla de la vida misma, la razón, el método choca y se diluye con el fanatismo gamberro y desenfadado de un protagonista que nos enseñara mucho de la condición humana, del trabajo temporal, de la verdadera realidad de los sindicatos, todo ello eso sí, entre concierto y concierto de rock and roll. Porque si algo tengo claro en estos últimos meses es que, mientras más me alejo por involuntariedad propia de la música, más se encargan los propios libros de acercarme a ella. Nuevamente y van tres, cuatro tal vez, un nuevo libro que despliega ante mí todo un catalogo musical del que me es imposible evadirme y no anotar y buscar como suena, que tal son. así que sois musiqueros otra razón más para perderos entre sus páginas.

Se han hecho libros de anécdotas sobre las vivencias de maestros, guardias civiles, médicos enfermeras, etc, ya era hora de que el mundo del telemarketing con el que hoy en día tenemos un contacto o una experiencia casi a diario saltara a la palestra con un relato de sus entresijos. y creo que Gonzalo nos trae una muy buena muestra.
Enlace: http://librosenelpetate.blog..
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