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Hoja de Lata Editorial

Editorial independiente que genera artefactos narrativos y ensayísticos.

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Inquilinas_Netherfield
 24 julio 2021
Patrick ha vuelto de Josephine Tey
La última vez que os hablé de Josephine Tey fue con el que es mi libro favorito de la autora, La hija del tiempo, y aunque tengo en la estantería todos los libros que la editorial Hoja de Lata ha ido sacando suyos, por unas cosas o por otras se me han pasado varios años sin volver a leerla. Como tenía para elegir, me he decantado por Patrick ha vuelto, del que leí excelentes opiniones en su día y de las que a estas alturas no recordaba nada concreto salvo que eran muy positivas, como debe ser... Precisamente por eso, porque lo mejor es no saber nada de nada, todo lo que os cuento en esta especie de sinopsis personal que hago siempre se dice nada más comenzar el libro, así que no hago ningún tipo de spoiler, palabrita de honor.



Los Ashby viven en Latchetts dedicados a la cría de caballos, negocio que unos años va mejor que otros y que les permite vivir bien sin mayores holguras. La cabeza de esta singular familia es Bee, que quedó al cuidado de sus cuatro sobrinos tras el fallecimiento de su hermano y su cuñada en un accidente de avión ocho años atrás... bueno, en realidad quedó al cuidado de cinco sobrinos, pero el mayor de ellos, Patrick, que por entonces contaba 12 años, se suicidó poco después de la muerte de sus padres. Han salido adelante, y en seis semanas Simon, gemelo de Patrick, cumplirá 21 años y heredará el patrimonio de los Ashby... o eso creen todos, porque de repente aparece un joven asombrosamente parecido a Simon que dice ser Patrick y, por tanto, el inminente heredero de la pequeña fortuna Ashby al ser el hermano mayor. Cada miembro de la familia se enfrenta al acontecimiento como mejor sabe: unos con emoción, otros con reserva y otros con naturalidad. Simon, que lo pierde todo de la noche a la mañana, es el único que se niega a reconocer a este joven como su hermano gemelo... y tiene toda la razón del mundo, porque el lector sabe desde el principio que en esa casa ha entrado un estafador y que ese chico tímido, reservado y atractivo tiene tanto de Patrick como el hijo del lechero. Pero este es solo el comienzo, no se vayan todavía... ¡aún hay más!



Bueno, una vez puestos en situación, ¿qué tenemos? Pues tenemos un niño que se suicidó con apenas doce años que vuelve de entre los muertos bajo la apariencia de un impostor muy bien preparado para pasar todas las pruebas que le pongan por delante; tenemos una familia muy unida que en su mayor parte acoge con los brazos abiertos su regreso una vez superadas todas las pruebas que se le imponen; y tenemos un solo personaje que pone en entredicho su identidad pero que se comporta de un modo muy raro y ambiguo durante buena parte de la historia. ¿Cómo es posible que no duden ante la apariencia física del impostor teniendo en cuenta que la familia Ashby tiene rasgos muy definitorios y característicos? Pues con esa baza juega la autora cuando mata al personaje principal con 12 años: el salto de los 12 a los 21 es muy grande, el Patrick de 21 que se presenta es totalmente compatible con los rasgos de la familia y encima se parece más a Simon ahora en la edad adulta que cuando eran unos chiquillos (se dice en cierto momento que no eran gemelos idénticos).



Y lo cierto es que cualquier otro autor precisamente hubiese jugado con la premisa más evidente, la de hacer volver al personaje sin desverlarnos más sobre él y basar todo el misterio en averiguar si ese tal Patrick que ha vuelto de entre los muertos es quien dice ser o no. Pero no, Tey plantea la idea totalmente contraria: desde el principio sabemos que no lo es, y a partir de ahí alquila un silloncito en Latchetts y, haciendo uso de su mirada inquisitiva y aguda, nos cuenta la historia que realmente nos quiere contar, que no es otra que la de Brat Farrars, un huérfano que emigró a América desde Inglaterra años atrás, que allí se ganó la vida con los caballos y que ha vuelto a Londres en un impulso. No tiene trabajo y en uno de sus paseos conoce a un actor de poca monta que creció con los hermanos Ashby y no solo los conoce a ellos, sino a su hogar como la palma de la mano, y por cuestiones puramente egoístas se ha propuesto hacer saltar por los aires la herencia de Simon y recibir a cambio un dinero fijo todos los meses de por vida que le permita vivir a cuerpo de rey sin despeinarse. Él es quien prepara a Brat y lo convierte en un Patrick que roza la perfección.



Quien ya haya leído a Josephine Tey sabe que, aun siendo una dama del misterio, va muy por libre en cuanto al planteamiento de sus intrigas. Esta no es una novela de detectives ni de investigaciones, ni siquiera es una historia que vive por y para el misterio, aunque este va abriéndose camino con el transcurrir de las páginas sin prisa pero sin pausa... No, en realidad es una novela de personajes (como ya sucedía en La señorita Pym dispone, aunque vaya por derroteros muy distintos), de como se interrelacionan, de sus peculiaridades e idiosincrasias y de todas aquellas cosas que los hacen diferentes y, por tanto, también los unen. Tenemos a un personaje como Patrick/Brat en el centro del tablero, y todos los demás personajes se definen ante los ojos del lector por el modo en que él los ve y el modo en que actúan ante él y con él. No es una narración en primera persona, pero Patrick/Brat es nuestro hombre del día, el que llega nuevo a esa casa y, por tanto, el que lo ve todo desde un punto de vista objetivo y externo... y ese es el gancho que va a usar nuestra querida Josephine Tey para ir dando forma a su misterio: lo que la familia Ashby no ve porque lo tiene delante de las narices sí que lo percibe el que llega de fuera y mira todo con ojos reflexivos, desconocidos e inteligentes. Por no hablar de que estamos ante un criminal diferente más bueno que el pan con mucha ética, mucha mala conciencia y muchos buenos sentimientos. Esto tampoco es spoiler, lo vais a comprobar en cuanto abráis el libro.



La narración está aderezada con muchos retazos de humor sutil, de frases elegantes con doble sentido, de diálogos que lo mismo te sacan una sonrisa que dejan entrever mucho más de lo que dicen, de personajes secundarios que ponen el toque desenfadado, de toques costumbristas que resaltan sobre todo en la relación entre los Ashby y sus vecinos y, por si fuera poco, de una visita guiada a la vida en una granja de cría de caballos y el tipo de eventos sociales e hípicos que eran habituales en la campiña inglesa. Y es que los caballos son una parte importantísima de la historia; son el motivo por el que Brat Farrars decide convertirse en un impostor (vive por y para los caballos), son el modo de vida de la familia Ashby y son también parte indivisible de ellos mismos como personas. Se podría decir que han estado cabalgando a lomos de un caballo desde que tomaban el biberón, y esa comunión entre jinete y animal tiene una presencia constante durante todo el libro: es la vía de escape que usan muchas veces cuando quieren soltar presión y es el arma que usan cuando quieren hacerse daño.



En definitiva, Patrick ha vuelto es una novela de misterio porque la Tey lo quiso así, pero su intención final fue que conociéramos la historia de los Ashby, la historia de Brat Farrars y la trama que se inventa para que ambas historias colisionen y formen de paso una estupenda novela. Que sí, que sí, que hay intriga, que sabemos en todo momento que algo se cuece, que algo huele a podrido en Dinamarca y que Brat no dejará de hacerse preguntas desde el momento en que pone un pie en la casa y no parará hasta descubrir si sus sospechas son fundadas. Pero mientras tanto tiene que convivir con su "tía y sus hermanos", aprender a ser uno más de ellos y lidiar con la desconfianza de Simon mientras se acerca el día en que será dueño de todo. ¿Lo conseguirá? Porque ahí está el quid de la cuestión, en el modo en que Tey pone todas las cartas sobre la mesa desde el principio y aun así consigue mantener al lector pegado a las páginas mientras va aumentando la tensión y la presión sobre unos personajes cuyas reacciones van adaptándose, sometiéndose y transformándose una vez superada la sorpresa inicial... en ocasiones de un modo que ni siquiera ellos comprenden.



Lo dejo aquí, y lo hago preguntándome la extraña razón que ha motivado una cubierta tan preciosa como inequívocamente invernal en un libro que transcurre en su totalidad a comienzos de verano. Soy malosa, lo sé. El mundo me ha hecho así :)
Enlace: http://inquilinasnetherfield..
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mifuga
 01 julio 2021
La mujer borrador de Amandine Dhée
Cuando me quedé embarazada, en fin, más bien cuando vi las dos líneas paralelas en el test de plástico que mide nuestros niveles de progesterona, pensé, automáticamente en colocarlo en la hoja de registro donde había pegado y catalogado cada uno de los test de ocultación -que incluso había pedido al Reino Unido- y poder cumplimentar mi gráfica con las temperaturas basales de las siguientes mañanas. Todo eso lo pensé como el rayo que atraviesa el tronco en la tormenta. De pronto todo se detuvo. Me senté en el suelo del baño, sin quitarle ojo a las rayitas rosas, y me pregunté qué sería de mi vida a partir de entonces. Os reiréis, seguro.



Cuatro meses vomitando porque tuve la fortuna de conocer a una matrona naturista a la que la hiperémesis gravídica le parecía un cuento de vieja. El sexo del bebé llegó casi a la par que mi maravillosa ginecóloga, que me salvó mil veces de mi propia locura. Un niño. Muy mal. Disgusto para la abuela. «¿Cómo habéis podido hacerme esto?  No vino solo. «¿Le vais a poner un nombre de perro?» Y mi favorita: «Solo los hijos de las prostitutas llevan primero el apellido de su madre».



Pero el embarazo sigue. Pasas hambre, no eres consciente de tu tamaño y arrasas por donde pasas y, para colmo, esa curiosidad tuya crece a la par que el niño, y te encuentras, a las tantas, atrapada en un libro sobre ginecóloga y obstetricia, buscando el número exacto de colidones de una placenta. Porque la Reina Mercedes no murió de tifus, ya lo dijo el famoso pediatra y padre de Jacinto Benavente, sino de un legrado mal practicado que terminó en una sepsis.



Mi parto, y otras desventuras, las dejo para siguientes entregas, eso sí, cuando una madre se encuentra con esa criatura con la que ha compartido las estrecheces de un solo cuerpo y, por fin, lo abraza y siente que es del mundo, ya no suyo, aunque nunca deje de pertenecerle, todo, absolutamente todo, merece la pena. Diga lo que diga sobre esto «Larousse de las futuras mamás», tan detestado por la protagonista de La mujer borrador. Pequeño manual de dudas para mamás feministas (@hojadelata_editorial, 2020), de Amandine Dhee, que lucha para no diluirse y desaparecer, como leche en polvo, sepultada bajo el huracán bebé y la cantinela del Pollo Pepe. Aquí encontrarás la realidad de una madre hilvanada con socarronería, ternura y mucha poesía.
Enlace: https://www.instagram.com/mi..
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Madamemim83
 30 junio 2021
El rancho de La U Alada de Bertha Muzzy Sinclair
-"EL RANCHO DE LA U ALADA" de B. M. Bower-

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Sin ser yo ninguna entendida en el género wéstern, algunos de los momentos junto a mi padre, que guardo con más cariño, son compartiendo películas como "Río Bravo", "Centauros del desierto" o "El bueno, el feo y el malo"; y he reconocer que con el paso del tiempo, las historias ambientadas en el salvaje oeste americano, cada vez llaman más mi atención y mi interés.

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"El rancho de la U alada" nos lleva a Montana, a principios del siglo XX, donde un grupo de rudos vaqueros, trabajan a las órdenes de su patrón. La vida transcurre plácidamente entre ellos, hasta que un día, la llegada al rancho de una joven y entusiasta doctora, supondrá para todos una gran revolución.

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Esta novela es un soplo de aire fresco, una historiana amable, feliz, y llena de enredos, que resulta muy agradable de leer, y que te transporta de primera mano a la vida tranquila y sencilla de este entrañable rancho de Montana, dejándote con una amplia sonrisa en los labios.

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B.M. Bower es el pseudónimo de Bherta Muzzy Sinclair, una mujer que vivió de primera mano en un rancho, y que escribió muchas novelas ambientadas en el oeste americano, muchas de las cuales fueron llevadas al cine. "El rancho de la U alada", es la primera entrega de una serie de novelas que se ambientan en este divertido rancho.
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