InicioMis librosAñadir libros
Descubrir
LibrosAutoresLectoresCríticasCitasListasTestReto lectura
Crea una cuenta en Babelio para descubrir tus próximas lecturas Babelio en Français

Dos Bigotes


Libros populares ver más


Críticas recientes
AnnieMoneth
 20 junio 2019
Nido de pájaros de Luis Maura
Para mí, leer novelas como Nido de pájaros, de Luis Maura, es evocar un pasado no lejano de España. Es recordar las confidencias compartidas con mi madre —nacida en un pueblo de Extremadura—, y las historias de Antonio marica, un apelativo, este último, tan usado en aquel municipio para referirse a él que parece su auténtico apellido. Un binomio nombre-mote indisoluble que me cabrea, y eso que nunca llegué a conocerlo, pues en aquella época yo era una niña que apenas levantaba dos palmos del suelo.



Es lo que tienen los pueblos; para bien o para mal, todos se conocen. Los secretos no existen. Sus gentes portan un sobrenombre, un mote, que les identifica y que ayuda a los demás a reconocer el árbol genealógico al que uno pertenece si tiene familia allí. Es, también, lo que tiene la pequeña localidad manchega donde nació Mateo, el protagonista de Nido de pájaros.



Mateo es un profesor de dibujo en una gran ciudad, pero de vez en cuando regresa al pueblo manchego del que es oriundo para ver a su familia, en especial, a su hermana Rosa, a quien debe lo que es hoy.



Nido de pájaros es una novela corta que relata, con la voz del propio Mateo, uno de los viajes a su localidad natal y, de forma simultánea, a su infancia y a las vivencias compartidas con su amigo y vecino, Jaime. Regresar a casa conlleva viajar al pasado, aflorar sentimientos dormidos, viejos temores e íntimos deseos de aceptación y libertad, que aquí se mezclan con la añoranza de la familia y de las cañas disfrutadas con alguien que lo comprende, que entiende lo que es sentirse diferente: su amiga Vicky, que aún vive en el pueblo.



Me ha encantado el tono narrativo, esa mezcla de melancolía, nostalgia, ternura e ironía que utiliza su autor para denunciar la homofobia (quiero pensar) residual de la España rural. La pluma de Luis Maura es tan sencilla, cercana y clara, que emociona, te remueve por dentro. No sabría decir si es una ficción que se siente muy real o la propia experiencia novelada de su autor.



Hay fragmentos preciosos. En particular, cuando se describe la reacción inocente y solidaria de los alumnos de Mateo a cierta rama sin brotes de un árbol genealógico…



Una lectura que no deja indiferente.
Enlace: https://despertaresdestonewa..
+ Leer más
Comentar  Me gusta         10
AnnieMoneth
 10 junio 2019
Hacia las luces del norte de Ángel Valenzuela
Es raro que una obra editada por Dos Bigotes me decepcione. Hacia las luces del norte, la primera novela del escritor mexicano Ángel Valenzuela —prologada por Alberto Fuguet—, tampoco lo hace. Fue terminar su lectura y pensar, ¡qué bonita! I’m fucking speechless.



Demetrio es un joven, comprometido y a punto de casarse con Marina, que se siente preocupado por no ver más allá de los cánones heredados y característicos del modo de vida americano. De modo que, en un acto impulsivo, propone a su best man o mejor amigo, Andrés, una especie de despedida de soltero a modo de viaje por carretera, desde Ciudad Juárez a Canadá, para ver la aurora boreal. Este, enamorado en secreto de Demetrio desde la preparatoria, no puede negarse y, al cabo de unos días, ambos cruzan la frontera a El Paso con el objetivo de ver las luces del norte.



Algunos diréis, ¿la aurora boreal? ¡Qué locura! Y es que el viaje responde a un deseo súbito de Demetrio, agobiado de que su vida pase sin más, e inspirado por un comentario sobre las luces de colores que observa Andrés cuando se encuentra bajo los efectos del porro que ambos comparten. Una escena natural, no hay que olvidar que estamos en la tierra del narco y la maquila.



«Me siento arrastrado hacia un hoyo negro y me preocupa no saber qué mierda hay al otro lado».



Lo primero que llama la atención es la alternancia entre el inglés y el castellano, el «spanglish», lo cual es un acierto porque hace que los personajes no parezcan impostados. Es común, en muchos estados, el uso de estructuras gramaticales o léxico del inglés en el lenguaje coloquial de los hispanohablantes, en especial de aquellos latinos que viven en la frontera del norte de México, debido a la influencia cultural y económica norteamericana. Y eso lo sabe muy bien su autor, nativo de Ciudad Juárez y con estudios superiores cursados en El Paso. Y también la editorial, que no ha cometido el error de traducir las expresiones que aparecen en inglés, lo cual no va en detrimento de la novela; al contrario, enriquece la narración, la dota de mayor realismo e identidad. Carecería de sentido que los personajes hablen castellano puro. Esta particularidad lingüística no debe disuadir a nadie de leer la novela, pues la historia se comprende muy bien.



Y el viaje comienza. Las millas se contabilizan, las ciudades se suceden y Andrés va desnudando el alma a su amigo. ¡Y de qué modo tan sublime! A veces, tierno, entrañable; otras, afilado, cortante. Siempre, sincero. Él es el verdadero narrador de esta historia —de ahí el uso de la primera persona­—; no obstante, hay fragmentos donde utiliza la segunda persona para dirigirse directamente a Demetrio, con lo que el autor logra la complicidad y la empatía del lector sobre un tema recurrente. ¿Qué gay no ha vivido una situación en la que se ha sentido atraído por un amigo heterosexual? Maravillosos y excitantes los momentos en que observamos —cual voyeurs— a Demetrio a través de la mirada atenta y enamorada de Andrés.



Ángel Valenzuela nos presenta dos personajes muy bien construidos, con una actitud ante la vida muy diferente. Demetri representa a un joven de clase media, conformista con los cánones socioculturales; se siente atrapado ante el futuro que vislumbra —casarse con una buena chica, comprar una casa, formar una familia y otra serie de convencionalismos—, pero no hace nada por evitarlo, salvo experimentar un último momento de libertad en forma de road trip donde se atreve a probar cosas nuevas. Y si hay que saltar por encima de los sentimientos de los demás, pues se salta, no pasa nada. Andrés, por su parte, es ese joven que cuando descubre que es gay, se muestra inseguro, retraído socialmente, tarda en asumirlo; que cuando entiende los sentimientos que despierta en él su amigo, los oculta por temor a perder su amistad. Hasta que llega el momento de la aceptación de sí mismo; ese momento en que sabe quién es y lo que quiere, a partir del cual no teme vivir su homosexualidad ni acepta tonterías ni menosprecios, ni siquiera de la persona amada.



Una historia sencilla, llena de sentimientos (incertidumbre, deseo, celos, amor, ira, soledad…), y una prosa, la de su autor, Ángel Valenzuela, coloquial, directa, contundente y muy visual. Una «novela de carretera sobre las fronteras, geográficas y personales, y la manera en que dos hombres aprenden a sortearlas». Un claro ejemplo de que «lo bueno, si breve, dos veces bueno».
Enlace: https://despertaresdestonewa..
+ Leer más
Comentar  Me gusta         10
AnnieMoneth
 05 junio 2019
Lo que no se dice de Varios autores
Lo que no se dice, es una antología heterogénea de relatos contados por once voces destacadas dentro del panorama literario español. El resultado, lejos de ser discordante, es una muestra armonizada de diferentes estilos, generaciones y contextos gracias a un denominador común: el tratamiento de los manidos clichés y tópicos sobre la homosexualidad en la cultura española. «El fútbol, los toros, la Iglesia, la familia tradicional o el ámbito rural fueron algunos de los temas que lanzamos a estos once escritores…», explican los responsables de la editorial Dos Bigotes, Gonzalo Izquierdoy Alberto Rodríguez, en la Nota de los editores al comienzo del libro.



El relato de Luisgé Martín, El esplendor en la hierba, inaugura esta antología. Quién, alguna vez, no ha mendigado por una pequeña muestra de afecto —una acaricia, un roce, una mirada, un beso—, y desesperado ha luchado con uñas y dientes para conseguirla. Aquí, a base de zancadillas y encontronazos con un jugador del equipo contrario, objeto del amor del protagonista. Este me pareció un poco kamikaze pero ya se sabe que, a veces, en la vida, hay que atreverse a luchar sin miedo, especialmente si existe un aliciente de peso para ello. Un texto brillante para poner en evidencia que todavía hay deportistas en el armario y para ridiculizar las manifestaciones cariñosas entre jugadores heterosexuales que habitualmente se ven en los partidos de fútbol.



Fernando J. López volvió a sacudirme con esa rabia y denuncia que imprime como pocos en su prosa a la hora de abordar la homosexualidad en los centros educativos. En Nunca en septiembre, un adolescente se dirige al que fue su amigo de siempre y su amante de una noche cuando al día siguiente adopta la actitud de si te vi, no me acuerdo. Me encantó la fuerza y resolución de su protagonista.



En Hipocampos, José Luis Serrano nos relata con dolor melancólico lo que fue la vida de un escayolista en el Madrid de los años ochenta. Un macho perseverante y esforzado en satisfacer a todo bípedo que se cruzaba en su camino. Un cuento que aborda con maestría la creencia de que todo homosexual lleva una vida licenciosa, entregada a la lujuria y al sexo. Al final, terminé empatizando con la tristeza del narrador cuando contempla los estragos causados por el paso del tiempo en ese macho convertido en leyenda.



Pasé a la circunspección al leer Todo un mundo lejano, de Óscar Esquivias, la historia sobre un catequista y la relación que mantiene a escondidas con un violonchelista. Resultan familiares las palabras de reproche; las mentiras a las que se recurre para poder estar con el amante. Una buena muestra de las cosas que no se dicen —cuando se conoce demasiado bien la reacción que tendrían las personas del entorno más cercano—, y del cuidado con que se conducen las parejas homosexuales en sus demostraciones de afecto públicas.



Precioso el relato de Óscar Hernández: ¿Azul o verde? Tras dos años de ausencia, un chico regresa a su pueblo, cambiado, dispuesto a ser él mismo. Y allí se encuentra con la evidente decepción de sus padres, los crueles cotilleos de los lugareños y el infame acoso de unos jóvenes. Me hubiera echado a llorar si no fuera porque también en esa localidad encuentra su salvación. Un relato que inspira ternura a raudales y que refleja la mentalidad cerrada de la gente y la intolerancia en el ámbito rural.



Una de las notas de humor, en esta antología, la pone Eduardo Mendicutti con Canela y oro. En su relato descubrí que a este maestro de las letras no le gustan las corridas de toros, aunque domina el argot taurino adornándolo aquí de connotaciones sexuales. El protagonista, al principio algo reticente, se lanza con brío a la lidia de ciertos especímenes de toros bravos. (¡Olé, olé, olé y olé!). Y yo, espoleada por su pluma, recibí a porta gayola una historia sobre una cuadrilla del toreo muy particular, esquivando con un requiebro mi muerte prematura al atragantarme de la risa con la merienda del tren a Barcelona. (¡Por Dios!, eso se avisa. Y qué bien sienta reír cuando tienes un nudo en la garganta por culpa del relato anterior).



Una historia de extraordinaria sensibilidad y sutileza es Estadísticas, de Lawrence Schimel. Aquí un joven bailaor enseña a su primo, y a los amigos de este, los pasos de las sevillanas con el fin de que puedan bailar con las chicas en la festividad del Corpus. Estupendo final. (Abracemos las diferencias que hacen especiales a los demás).



El temor al qué dirán y/o al qué pensarán, ese miedo paralizante que te impide actuar con naturalidad, hacer lo que te piden las tripas que es revelarte y mostrar tu apoyo a una persona homosexual, es el que siente el protagonista de No te levantes, la contribución de Álvaro Domínguez. Un buen relato ambientado en el entorno familiar que trajo a mis labios las palabras no expresadas.



Verdadera magia, romanticismo y poesía es lo que derrocha el relato de Luis Cremades: Manos mágicas. Sublime el modo de narrar la relación del joven protagonista y el director del coro de una iglesia. (Embelesada; deslumbrada quedé con la luminosidad de su prosa. ¡Uf!).



Regresé a Tierra gracias a Lluís Maria Todó y su Fábula del mirar opaco, donde un adolescente traduce la atracción que siente hacia el líder de su grupo de scouts por admiración, antes de aceptar su homosexualidad.



Con apenas resuello llegué al relato que pone el broche final perfecto a esta antología: Un hombre, dos o tres… de Luis Antonio de Villena. La experiencia de un recluta homosexual durante el Servicio Militar en los últimos años del franquismo. La sapiencia y el postureo convertidos en máscara tras la que ocultar la homosexualidad. Inteligente y divertida.



Emprended, pues, el viaje al que os llevará Lo que no se dice, y no os arrepentiréis. Es tan grande la calidad literaria de los relatos que es una gozada leerlo. A ello se suma la cuidada edición de la obra y el buen gusto de Raúl Lázaro en el diseño de portada y en las ilustraciones que abren cada historia.



Mi valoración: 4,5/5
Enlace: https://despertaresdestonewa..
+ Leer más
Comentar  Me gusta         00




{* *}