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Libritisaguda
 12 mayo 2021
Orlando de Woolf Virginia
Cuando acabé de leer esta novela volví a buscar la fecha de publicación. 1928, efectivamente, esta maravilla de novela totalmente inclasificable, llena de ideas avanzadísimas para la época, se publicó en el año 1928.



Virginia Woolf escribe a principios del siglo XX una novela en la que reflexiona sobre el género, la sexualidad, el papel de la mujer, el matrimonio, la relación entre autor y obra y la vida en general.

¿Por qué no había leído antes esta novela? Y lo más importante, ¿Por qué ha pasado casi un siglo y hay personas que tienen una mente tan cerrada y son incapaces de comprender, si esta mujer fue capaz de escribir y publicar algo así en 1928?



Cómo he disfrutado siguiendo a Orlando a través de la historia y cuánto me he reído en este viaje! Esta historia disfrazada de biografía, es una historia de la literatura inglesa que es mucho más que eso. Orlando para mí es un ensayo, un viaje en el tiempo, un mónologo de Virginia Woolf, una crítica a valores y escritores consagrados, un ejercicio de ritmo y frases interminables, muchos paseos por Londres, Turquía y Kent.



La novela está inspirada en la figura de la amiga y amante de Virginia, la también escritora Vita Sackville-West. Recomiendo investigar sobre la la relación de ambas para disfrutar más de las posibles referencias que nos deja esta lectura y conocer mínimamente el contexto histórico.

También me gustaría recomendar la edición de Alianza, puesto que incluye las fotografías originales con las que se publico la obra, que enriquecen mucho la lectura y ayudan a mantener la coherencia y sentido satírico de esta obra tan valiente y original.

Una vez más, gracias por dejarnos este maravilloso regalo Virginia.





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Ardolobo
 11 mayo 2021
Colmillo Blanco de Jack London
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Este es uno de mis libros favoritos, pero no es una lectura para todo el mundo. Jack London nos presenta un libro publicado en 1906 en el que el protagonista es un lobo. A lo largo de las páginas, el autor transmite la perspectiva de Colmillo Blanco para retratar la relación de los animales y los hombres con la naturaleza del Yukón, Canadá, en el siglo pasado.



El relato nos guía a través de la vida de este perro-lobo sin dejar atrás descripciones de la naturaleza salvaje que lo rodea y fragmentos que lograrán apelar a las emociones del lector, tanto por su crudeza como por su honestidad.



A través de la historia, London ahonda en la naturaleza humana y utiliza la perspectiva animal para cuestionar y tratar temas como la violencia, la redención, el peso de las emociones y el comportamiento de la sociedad en su conjunto. Cada párrafo tiene un doble sentido que enriquece las páginas y que, desde mi perspectiva, logra que se disfrute más de la lectura.



Lo mejor:



-El retrato de la naturaleza.

-La perspectiva animal, que sorprende y atrapa.

-El doble rasero, el misterio y las sorpresas.

-El trasfondo social



Para:



Fans de la naturaleza.

Alguien que quiera leer un clásico «distinto».

Personas interesadas en la conducta humana.

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Dyalia
 11 mayo 2021
Frankenstein o el Moderno Prometeo de Mary Shelley
Teniendo en cuenta los clásicos que voy leyendo y lo poco que me convencen últimamente, mis expectativas estaban en el subsuelo, solo quería conocer la historia original de la que salen tantas adaptaciones, de conocer al verdadero monstruo y su naturaleza, saciar un poquito mi curiosidad y, ya, detrás de todo eso, ver si la historia en sí me gusta y... oh, vaya si me ha gustado.



Lo primero que más me ha sorprendido es que siempre hemos conocido esta novela por medio del monstruo, al que además, durante la mayor parte de nuestras vidas nos habremos dirigido erróneamente como Frankenstein, cuando se trata del doctor y la propia criatura ni siquiera tiene nombre, ni nadie que le quería dar uno (cosa con la que la verdad es que podría haberse arreglado gran parte de la historia, un poquito de amor y toda la novela no habría existido, pero bueno), pero esta no es su historia, es más, hasta podría decir que es una historia dentro de otra, con pequeñas ramificaciones de otras historias interiores, como si fuese una matrioska pero más que con muñecas, con historias escritas. Primero todo comienza con las cartas de un hombre que está viajando en un barco (o algo así, en realidad ni me acuerdo, pero su relevancia es más bien nula), para después adentrarse en lo que realmente importa: la vida del doctor Frankenstein, desde que vive con su familia y se comienza a interesar por una ciencia extraña y por poder dar vida a una criatura creada de cero, hasta el momento que llega a parar al navío, sin apenas fuerzas y con el miedo entremezclado con la rabia por encontrar a la criatura a la que dio vida.



No es una historia que se suceda rápido, va avanzando poquito a poco, se entrelaza con reflexiones y algunas incluso un poco encubiertas, de esas que te hacen pensar acerca de la humanidad, de la venganza, de quién es el verdadero monstruo y sentir ese quedo dolor por una vida que no tendría que haberse creado si no se pretendía cuidarlo o, al menos, a la que quizás se debería haber tratado de otra manera desde el inicio.



Todo ello unido con la pluma de Mary Shelley la verdad es que me ha encandilado a su manera, me ha hecho sentir y dejarme llevar por sus palabras, sus párrafos cargados de ese aire denso de novela clásica, pero a la vez con ese toque que engancha por seguir sabiendo más. El diálogo es casi nulo, al fin y al cabo, se trata de un relato (mucho me sorprende en esta clase de historias que los personajes SIEMPRE se acuerdan de las palabras exactas de conversaciones que mantuvieron meses atrás, yo solo recuerdo las palabras que me llegan en flashbacks cuando metí la pata o dije cosas que dieron verdadera grima, pero en general no recuerdo ni qué he comido hace tres horas...), pero la prosa de la autora no hace que la lectura sea lenta, lleva al lector hacia reflexiones en las que podría no haber pensado, atrae aspectos que hacen dudar de la humanidad de los seres humanos y de los porqués de la sed de venganza del monstruo. Su historia es de las que duele, de las que crueles que se van instalando en la empatía del lector y producen esa sensación de frustración, de aprecio y de dolor, de las injusticias y de aquello que produce la falta de cariño.



Podría decir sin lugar a dudas que mi personaje favorito ha sido el monstruo, la personalidad tan redonda que tiene, las razones tan claras de su forma de actuar, los pequeños pasitos que fue dando para que los humanos pudieran aceptarlo en sus vidas... y el rechazo que recibe. Una vez y otra. Y otra más. Y la sed de venganza, hacia todos ellos y, especialmente, hacia su creador, aquella persona que lo dejó vagar por el mundo, con el miedo de lo que había creado y, en mayor medida, con la repugnancia. Cuántas cosas habrían sido distintas de haberlo aceptado. Cuántas muertes se habrían evitado de darle aquello que merecía, una persona en la que cobijarse, un aprecio y unas palabras con el resto de humanos, para que no fuese su aspecto externo lo que se mostrara, sino su interior, ese que era moldeable y los humanos moldearon para dejarlo como a una criatura llena de odio.



A pesar de que la mayor parte de la novela la he disfrutado muchísimo, hay algunos aspectos que no me han convencido para llevarse la nota máxima, aspectos como el sinsentido de que el doctor se colara en cementerio para robar trozos de cuerpos de sus muertos (wtf?) o el mismo hecho de que, aunque la creación se llevo a cabo durante meses, ni uno solo de esos órganos se pudriese en el transcurso. Así como la repetitiva desdicha de Frankenstein en la recta final, ese ciclo en el que entró y todo se tornaba monótono y cansino, de verdad, todo empezó de su mano y la de quejas que salieron por su boca la verdad es que eran demasiadas, si lo hubiese creado un poquito más guapo y le hubiese dado un poquito de cariño, no habría habido ni quejas, ni venganza y todo habría acabado siendo fantabuloso, pero no, el tío tenía que dar la nota y contar lo mal que estaba y cuánto se arrepentía de lo que había hecho...



En fin, me alegro mucho de haber dado una oportunidad a esta historia. Quizás no se convierta en uno de mis clásicos favoritos, pero sí uno de esos que me ha marcado.
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